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Invitación a ser Vallejo en París con aguacero

A Juan Luis. Este es mi Baudelaire.

Nunca he ido a París. No sé qué será morir en París con aguacero. No sé cómo son los benditos jueves en el París que moriré, porque soy Vallejo, y aunque no conozco París sé que moriré con aguacero.

Nunca he ido a París, y siento tanto dolor de no conocerlo como Vallejo sentía dolor de morir un jueves tal vez en un París con aguacero… “muerto Cesar Vallejo, le pegaban todos”.

Nunca he ido a Europa y me siento como Vallejo cuando estaba tirado en su París, octubre 1936, porque de todo él, Vallejo, era el único que partía. Moriré entonces en París, con aguacero, moriré hace más de setenta años, moriré en el pasado de la vida que aún no vivo, pero que ya viví, siendo yo, Vallejo, un hombre más pobre que el mismísimo Vallejo.

De muerte es que me enterrarán cuando sea París y sea aguacero. ¿Habrá alguna diferencia en el correr del agua cuando sea París, sea aguacero y este como un despojo del mismo Vallejo del otro lado del océano mirando las nubes en forma de vaca en un día soleado? ¿Seré entonces menos Vallejo si muero en París con aguacero mientras tomo la mano de la mujer que me dado a comer sus senos en la capital de un país tercermundista? ¡oh! El pobre tercer mundo que no sabe de poesía y se deja recorrer la piedra de los Dioses, se deja recorrer por Jesucristo, a quien Vallejo sentía. ¿O es que los Heraldos Negros no saben nuestra dirección?

Soy Vallejo, nazco y envejezco, en mi París, con mi aguacero a cuestas.

Piedra negra sobre una piedra blanca

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual ya tengo recuerdo.
Me moriré en París –y no me corro–
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves que proso,
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto
con todo mi camino, a verme solo.

Cesar Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

(César Vallejo, Poemas Humanos, 1936)

—–

Y cito a Carlos Ildemar Pérez, cuando dice: Toda la poesía debería llamarse Trilce.

Un comentario el “Invitación a ser Vallejo en París con aguacero

  1. Un español enamorado de París y de Vallejo. Yo también he escrito en algún sitio París con aguaceros, como tantos. Pero de todo Vallejo, al que tanto admiro, me quedo con una frase que acuñaría. ..No olvides en tus sueños, pensar que eres feliz, que la dicha es un hecho profundo cuando acaba. Sólo eso, …sólo….eso.

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