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Pareja

No creo en mí misma
—fueron tus palabras—
no deseo mi mano
soy
una pobre adicta
no deseo otro hombre
tengo un problema moral
—y aún así
te desvistes—
no lo quiero engañar
—así pensabas—
no quiero que mi cuerpo
vibre en su ausencia
—pero, aún así,
te tendiste en la cama
la cama que conoce tu piel—
no quiero
no quiero
no quiero
—entonces gemiste
y tú misma
te tocabas en un espejo de carne—
no quiero estar sola.

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