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Cristo

Para Mario

Sabía de sacrificios
pero no de placeres

de cómo perdonar los pecados
jamás de cometerlos

no sabía,
–ni siquiera el poeta–
que ese dios repentino
fuera tan sexual
como su cuerpo lo decía

son cosas que no se esperan
de un desnudo
son placeres
que sólo se obtienen
bajo el crucifijo
de otra boca

 

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