Un credulo cantante
entona en la plaza
la canción de amor
se burlan suyo
las palomas
en su maldad alada
el cuji escondido
los nogales importados
el roble, que no sabe que hace ahí
hasta el cedro en su liviandad
se deja llevar por la burla
la plaza ha castigado al cantante
con la cruel indiferencia