Plaza

Un credulo cantante
entona en la plaza
la canción de amor

se burlan suyo
las palomas
en su maldad alada

el cuji escondido
los nogales importados
el roble, que no sabe que hace ahí
hasta el cedro en su liviandad
se deja llevar por la burla

la plaza ha castigado al cantante
con la cruel indiferencia

Plaza

En cada paso de concreto
la plaza se hace
circunstancia de la calle

Se eterniza
de piedra
en la gente
y todos sus cantos
quedan
como arrumados

De plaza
la piedra se humaniza
de pura plaza le salen ojos
de purita
le salen pies
y se va con sus pasos
con su gente
con su fe

Plaza

Vulgar, como un latir cualquiera
el predicador de la plaza
se entrega
una y otra vez
al sexo del sermón

con sus orgasmos
canonigos
mas bien
divinos

convulsiona para (por) todos
en la feria del insulto

el predicador de la plaza
suda
pero algún dios
sabrá agradecerle
o algún
predicado
sabrá hacer
de un verbo
pan.

Plaza

Una banqueta de plaza
debe pensar
más de lo que uno piensa

ellas, que de culos saben tanto
de que amor
de sexo
de rupturas
y recuentros

ellas, las que saben la lluvia
y del sol
aquellas, que también saben de sombra
y de hojas

la banca, banquita, banqueta
que sabe de cielo
como sabe de piso