Dirá su madre
(siempre santa
siempre puta)
que no bastan las sábanas
para cubrirse de la noche
ese frío de elegido
que te busca
te levanta
te pierde entre las hojas
y lo dice en la convicción
de padecer
en ese ritual
de temerle a todo
Pero
indiferente
el dios
se escucha en el silencio y la bulla del deseo
esa dimensión que tiene
que domina
donde se ve dominado
solo
se escucha a sí mismo en la cobardía
que también es suya
en la soledad
y excitación
la madre sabe lo que dice
es víctima de todo lo creado
y esa sed
es suficiente
para dar testimonio
pero dios
como Adán
no tiene madre
y no le vale
la palabra
para serse
en el mismo temor que siente
y desea
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